Carta abierta a Oliva Ara Santamaría, de Casa Lafoz

Querida Oliva,

Mucho antes de que en 1974 la primera Reunión Invernal de Arguis se celebrase tras las puertas de la mítica Casa Lafoz, este histórico lugar ya llevaba muchos años en mitad del Pirineo recibiendo a los motoristas. Lo sabes bien. Cuántas veces hemos hablado de aquellos motoristas de Zaragoza. Te acordabas de todos.

Siempre nos recordaste con orgullo que naciste en el viejo Molino de Arguis (que se ubicaba junto a la carretera en la entrada de la Foz de San Clemente), mientras nos recibías siempre con una sonrisa. Gracias a tí, los huevos fritos con Jamón se convirtieron en la insignia de cualquier almuerzo de motoristas en cualquier parte de España. Quizá la más famosa exportación de Arguis a la gastronomía del mundo motorista. Conseguiste hacer de lo sencillo un arte, un eterno reflejo de tu franqueza, humildad y capacidad de sacrificio. Porque lo mucho que has trabajado solo lo sabes tú, los demás solo podemos llegar a intuirlo.
Gracias a tu entrega y hospitalidad, bien sea por pistas o por la vieja carretera de Monrepós, los motoristas peregrinamos siempre para acabar en Casa Lafoz. Solo con tu esfuerzo lograste que llegar allí sea siempre sentirse “en casa”. Un aroma de autenticidad que impregna el lugar mientras aún parece verte asomar por la puerta de la cocina.

Mientras subíamos a “Hacer el Monrepós” antes de comer, cortabas las patatas a mano mientras Antonio se afanaba ayer como hoy en preparar las brasas de la chimenea. De regreso a nuestra Catedral, nos sorprendía y reconfortaba el olor a leña y carne a la brasa. Esa calidez al entrar gracias a sus gruesos muros de piedra y el calor de la chimenea reflejándose en las viejas vigas del techo. Unas buenas legumbres, siempre al punto y esas inolvidables costillas de cordero, esas costillas “de palo” de sabor indescriptible que nunca supimos donde comprabas (quizá ese fue tu gran secreto junto con ese especial sabor a auténtico huevo), que nos transportaban a esos sabores perdidos en la memoria.

Un carajillo, quizá un moscatel y una charla inigualable contigo, que has sido para muchos la verdadera madre o abuela del mototurismo español. Esos abrazos que nos has dado, esa permanente sonrisa al vernos traspasar la puerta de tu casa, siempre tan sincera y que nunca podremos borrar de la memoria.  Una vida de duro trabajo y esfuerzo (y a veces también mucha paciencia) dedicada entre otras muchas cosas a hacer felices a miles y miles de motoristas viajeros, endureros, traileros o trialeros llegados de medio mundo junto a ese mítico km 22 de la carretera que asciende al Monrepós.  Oliva, te has marchado rumbo a las estrellas. Hoy te lloramos y el dolor nos inunda, pero nos reconforta saber que enfundada en tu eterno delantal, estás ya haciendo disfrutar de tus huevos fritos, tus legumbres y tus costillas a la brasa a los ángeles y al mismísimo Dios. Y muchos viejos motoristas que seguro que ya han ido a recibirte allá arriba con sus viejas BMW R12, Ariel y BSA.

Sabemos que desde el Cielo sonreirás viendo a los motoristas, tus motoristas, celebrar de nuevo la Reunión Invernal. Esa que tanto te gustaba. No podemos sino enviar un saludo al Cielo para que desde ahí nos veas y puedas sentirte orgullosa de todo lo que gracias a ti se ha conseguido. Son ya 73 años subiendo y bajando el Monrepós y casi 50 desde la primera Reunión Invernal. Nos has alimentado, alojado y también ofrecido las cadieras de tu casa, junto a la chimenea, cuando la nieve lo cubría todo.  Has conseguido que Casa Lafoz sea un nombre propio escrito con letras de oro en la historia del motociclismo.

Recordamos con enorme cariño, como seguro tu tambien, esas eternas rutas de trial que hacíamos por la zona, siempre tan complicadas y que muchas veces acababan de noche. Siempre, sea cuando fuere, nos abriste tu puerta y nos resolviste la intendencia mientras esbozabas tu eterna sonrisa.

Motoristas de 10 paises europeos asistiremos de nuevo a Arguis y te queremos decir “hasta pronto”, porque nadie muere cuando permanece en el corazón de la gente.

Puedes estar tranquila, Casa Lafoz, que desde hace algunos años regenta ya tu hijo Antonio seguirá siendo nuestro pequeño paraíso. Y cada vez que comamos esos huevos fritos o volvamos a disfrutar de esas costillas a la brasa, del pan de hogaza bajo las viejas vigas de madera, te recordaremos. De nuevo abarrotaremos tu casa para volver a hablar de viajes, de sueños y de ilusiones como siempre hicimos. Creo que volver a hacerlo es el mejor homenaje que podemos hacerte.

Que Dios te guarde y a nosotros nos de fuerzas para afrontar el hecho de que no estarás más. Descansa en paz.

Por eso este año la Reunión Invernal va por ti.  Te la dedicamos con todo el corazón mientras todo el mundo del mototurismo te llora.

Un abrazo de todos los motoristas que te añoramos.

 

En el video inferior, correspondiente a la emisión del programa de televisión “Aragón en Abierto” del 8 de febrero de 2012 se puede observar una pequeña entrevista a Oliva, siempre enarbolando su sonrisa, mientras prepara unos panes tostados con ajo y aceite.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *